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CANTAUTORA MEXICANA, PRODUCTORA RADIOFÓNICA Y PROMOTORA CULTURAL

Sara Valenzuela ha sido reconocida en varias ocasiones por su participación en el periodismo cultural tanto en radio y medios impresos como en la escena musical tapatía y como cantautora se ha ganado un lugar importante en el rock nacional.

Su trayectoria no es desconocida ya que formó parte como vocalista de una de las bandas pioneras del funk- pop de nuestro país: La Dosis, en donde por casi ocho años y con tres producciones discográficas en su haber (La Dosis, 96, Radio Acapulco, 98 e Hydro, 99- todos para Sony Music) llegó a formar parte importante del escenario musical de los 90.

Aunque nació en la ciudad de México (DF), Sara creció y se desarrolló profesionalmente en Guadalajara, la segunda ciudad más importante del país y que ha sido reconocida desde hace muchos años como un gran semillero de músicos de diversos estilos musicales. A la edad de diez años Sara recibió una guitarra como regalo de navidad y desde entonces comenzó a escribir sus propias canciones y formó parte del coro musical de la escuela. Un par de años después participó en su primera obra de teatro, un musical llamado Versus, una adaptación del clásico West Side Story y que trajo a la superficie su amor por el escenario. Desde ese momento comenzó a participar en diversas puestas en escena, y más adelante, ya fuera de la escuela, con el grupo de Teatro Experimental X en el cuál participó cerca de cuatro años en diversos montajes.
A fines de los ochenta cursó la carrera de Ciencias de la Comunicación (ITESO) y fue durante ese período cuando comenzó a colaborar como corista en algunas agrupaciones de rock. En 1990 decidió comenzar con Mala Vida, una agrupación con un energético sonido rock pop con tintes de ska y funk y en la que por cuatro años sería vocalista y letrista. Justo cuando estaban por ser fichados por un sello independiente nacional la banda se disolvió.

Como actividad alterna a su quehacer musical, Sara conduce y produce el programa radiofónico Sólo Jazz en Radio Universidad de Guadalajara (www.radio.udg.mx 104.3 FM) desde 1990 y a partir del 2003 comenzó a realizar emisiones periódicas desde sitios públicos con la participación de grupos en vivo. Hoy en día son conocidas como las Sesiones de Sólo Jazz y en las cuáles se presentan los más destacados exponentes de la síncopa tapatía. Desde el año 2015 las sesiones se realizan cada miércoles a las 7 pm en el foro cultural Palíndromo.

Al frente del programa Sara ha entrevistado a grandes figuras del jazz internacional como Bill Frisell, Don Byron, Marc Ribot, Ravi Coltrane y Charlie Haden entre muchos otros. A través de los años el programa se ha convertido en una de las más importantes herramientas para promover los diferentes estilos del jazz pero sobre todo en un espacio fundamental para la promoción del jazz que se gesta en la ciudad y la creación de nuevos públicos de la síncopa. Justamente sobre un trabajo sobre literatura y jazz, Sara recibe en 1993 el premio de periodismo radiofónico nacional Fernando Benítez.

DE LA MALA VIDA A LA DOSIS

En el 94, justo después de que Mala Vida desapareciera del mapa, Sara comenzó un nuevo proyecto con el bajista Richie Arreola.
Dado que ambos compartían las mismas influencias musicales: Sly and the family Stone, Tower of Power, Marvin Gaye, Earth wind and fire y otros iconos del soul y el funk, decidieron explorar de forma más profunda en dichos estilos. Invitaron a otros músicos para tocar, incluída una sección de metales, y comenzaron a darle forma a un sonido dentro del rock pop más cercano a sus influencias musicales.

Desde el primer momento en que La Dosis se subió a un escenario tuvo una gran acogida por parte del público y pronto se volvió una agrupación popular en Guadalajara que atrajo la atención tanto de los medios locales como nacionales y que la llevó a ser fichada en el 1995 por el sello Sony Music para grabar su primer placa discográfica en 1996 bajo la producción del baterista y compositor Fernando Toussaint.

Después de su álbum homónimo, harían Radio Acapulco (98) y finalmente Hydro, su último disco y en el cuál el grupo da un giro radical en su sonido ya que se desprende de los metales y adquiere un tono más oscuro y electrónico.
En el 2001 el grupo decide separarse y casi todos sus integrantes empiezan a desarrollar proyectos personales. Sin duda, La Dosis, fue una pieza importante en la escena musical mexicana durante la segunda mitad de los años noventa y su trabajo fue ampliamente reconocido. En el 2009 tuvieron un breve reencuentro en un importante festival local llamado Rock por la Vida y posteriormente tocarían de nuevo con una gran respuesta en la edición 2011 del Vive Latino, el festival más importante de rock en México.

CAMINO EN SOLITARIO

En el tiempo en que la Dosis terminó, Sara sintió el deseo de hacer algo más personal en la música y trabajar de forma independiente, así que no dudó en aceptar la invitación para incluir una canción de su autoría en el volumen 3 de la ya conocida producción del sello Opción Sónica “Mexican Divas” de la cual su canción “Para Continuar” es lanzada como primer sencillo promocional. A fines del 2002 el extinto sello Virus y Universal Music lanzan el single de otra de sus canciones: “Esta Vez”, acompañado de 5 remixes realizados por diversas bandas como Belanova, Mijangos y Orko de Azul Violeta.

Posteriormente es invitada a participar con una canción en el compilado Capicúa Beat editado por el naciente sello independiente Antídoto, el corte “Estar sin mí”, nuevamente es elegido como primer sencillo promocional.
A partir de entonces comienza a presentar su material en diversos foros locales así como en el Sob ́s de Nueva York y en el Accoustic Writters Showcase de LAMC (Latin Alternative Music Conference) al tiempo que continúa componiendo nuevas canciones.

CAMINANDO POR EL LADO ESTE

Después de un par de años de tocar con frecuencia, con un proyecto personal más sólido y con una dirección cada vez más clara, Sara sintió que era el momento indicado para grabar su primer trabajo en solitario así que parte a la ciudad de Nueva York par dar inicio a la grabación de su primer larga duración bajo la producción del baterista Dougie Bowne (quien ha sido parte activa de proyectos como los Lounge Lizards, IggyPop, ArtoLindsay, Cassandra Wilson, Cibo Matto entre otros) y la co-producción de Francois Lardeau (renombrado programador y baterista que ha trabajado entre otros con Marc Ribot, Quark, y Depeche Mode).
En el disco destaca el trabajo del guitarrista Marc Ribot (Masada, Elvis Costello, Tom Waits y Lounge Lizards entre muchos otros) y del bajista Melvin Gibbs (Arto Lindsay, Marisa Monte, etc.).
Además, en algunos cortes hay participaciones de Steven Bernstein en la trompeta (Sex Mob, Spanish Fly), Jay Rodríguez y Jonathan Maron de Groove Collective, Ben Perowsky (Elysian Fields, Lost Tribe) en la batería Jane Scarpantoni (Lounge Lizards) en el cello, Thomas Bartlett en los teclados y Chacha Rivera en la guitarra acústica (Fórseps, Proyector).
El material, editado en México en el 2005 por el sello Fugazi y en Estados Unidos por el sello Nacional Records, es el resultado de la mezcla de géneros que han influenciado a Sara a lo largo de su vida, y aunque esencialmente es un disco de pop se advierten desde flirteos con el drum ́n bass y sonidos provenientes del funk y el house; ligeros toques de jazz y matices trip hoperos en algunos casos. Aunque en la producción se respeta el carácter orgánico de las canciones las bases electrónicas tienen un peso importante.

EN LA COCINA

Para el 2008 Sara contaba con suficiente material para entrar al estudio pero por cuestiones de agenda no fue hasta el 2010, cuando finalmente coincidieron los calendarios de Sara y de Gerry Rosado – uno de los más propositivos productores de la escena independiente mexicana y fundador del sello Intolerancia-.
En este material Sara contó con valiosas colaboraciones de músicos de la talla de Hans Glawischnig, Jay Rodríguez, DJ Logic y Ben Stivers y de la escena del rock y jazz mexicano: Alonso Arreola, Alejandro Otaola, Daniel Zlotnik, Frankie Mares, Carlos Maldonado y Hernán Hecht entre otros grandes músicos.
En la Cocina presenta diez temas de la autoría de Valenzuela, canciones propias de una naturaleza bastante orgánica y que en su estructura responden a un sofisticado pop acústico que se va mezclando a veces de una forma más directa y otras apenas sugerida, con sonidos provenientes del jazz y el funk, tintes de folk y electrónica, aires hawaianos, flirteos con el motown y en momentos una veta más propia del rock. En este disco Sara se impone la ardua tarea de la cercanía: asume el riesgo de la intimidad que lo mismo deviene en susurros que en voces desgarradas en favor siempre de la honestidad. Con un sentido melódico certero y natural, aborda letras que se amplifican y muestran todos sus sabores al calor de las notas. Siempre hay tristeza y alegría, siempre hay pérdida y esperanza, siempre hay llanto y alivio, nostalgia por lo que se ha ido por la ventana y al mismo tiempo la imperiosa necesidad de mirar hacia adelante, en fin, vida.
Relatos de historias cotidianas que pasan frente a los ojos de Sara o que habitan bajo su piel, en donde la consigna parece ser simple: el habitar el momento presente, intentar escuchar la propia respiración y no pretender controlar cada movimiento, sólo estar, disfrutar, porque a final de cuentas, mañana, pasará lo que tenga que pasar.

El disco se grabó en el DF (Intolerancia), Guadalajara (FM Estudios) y la ciudad de Buenos Aires, (King Studios) y se fue armando en etapas a partir de las bases grabadas por Frankie Mares en la batería y percusión (Troker), Gerry Rosado (guitarras, teclados, programación) y Sara en la voz, coros y guitarras acústicas. Después vendría todo un proceso, en diferentes tiempos, que permitió sazonar el disco con ingredientes imprescindibles y sin los cuáles no se habría terminado de cocinar el disco.
Ingredientes que se traducen en las valiosas colaboraciones de varios músicos y amigos queridos con los que por azares del destino Sara ha ido topándose en el camino, tanto en el proceso de hacer la música como en el de promoverla.
De la escena downtown de Nueva York colaboran Jay Rodríguez (Groove Collective) saxofonista y compositor (quien también participó en Lado Este), arreglando y tocando los metales en “Otro Lugar”, también oriundo de Nueva York, Ben Stivers puso su sazón con un poderoso Hammond B3 en “Love is here” y “Otro Lugar”, DJ Logic (MMW) aderezó con sus tornas “Peces en mi boca” y el contrabajista austriaco Hans Glawischnig (Ray Barreto, Chick Corea) subió la temperatura con su cadencioso Groove en “Navegas”, “En la Cocina” y “Love is here”.
Del jazz y el rock que se gesta en la ciudad de México destacan las valiosas participaciones del bajista Alonso Arreola en “Peces en mi boca” y “Vida en tus ojos”, del baterista Hernán Hecht en “Vida en tus ojos”, del guitarrista Alex Otaola que además de las seis cuerdas le pone al guiso un toque lúdico con el Tenori On en “Love is Here” y “Calma”. También el contrabajista Carlos Maldonado (Los Dorados) imprime su pulso preciso en “Suerte” y Daniel Zlotnik cuela con suavidad un clarinete melancólico en “En la cocina”.
De Guadalajara son también fundamentales las participaciones de varios músicos de la escena local: Rodrigo “Amillo” Castro (Pneumus) en el banjo y trompeta con sordina (“Navegas”), Lalo Melgar (Gato Gordo) en la guitarra (“Otro Lugar”), Sergio Madrigal, guitarra en “Vida en tus ojos”, y Víctor Guardado “Chuino” en el bajo (“Otro lugar” y “Calma”). Aunque en menor cantidad, hay también sabores sureños que se mezclaron en la receta, los integrantes de Uku, un notable trío de swing hawaiano de Buenos Aires formado por Matías Martinelli (Ukulele), Pablo Hadida (guitarra resofónica) y Alex Carulias (contrabajo) que le dan color a “Cereza” y por último pero no por ello menos importante, la puntual participación en el piano de Tweety González (Ácida, Soda Stereo) en “Suerte”.
En la Cocina es también un pequeño homenaje al espacio físico de una casa que por lo general se vuelve el sitio favorito de quienes la habitan, el que a veces se convierte el confesionario más tremendo, el ambiente idóneo para una charla profunda de tarde nublada, la mesa abierta para temas cotidianos, o el sitio donde en medio de una concurrida fiesta, todos invariablemente y por razones inexplicables -­- y las más de las veces francamente apretados-­- terminan encontrándose. También por supuesto, es el lugar donde se come para ahogar las penas o donde el gozo se acompaña de verdaderos festines culinarios.
Cocinar requiere mucha paciencia y pasión, a veces el proceso es limpio y preciso, otras desbocado y desordenado, en ocasiones tiene un rumbo preciso y en otras es impredecible hasta que poco a poco todo se acomoda en la mezcla. La cocina es una boca que se llena de palabras, cacerolas y cubiertos que guardan un montón de recuerdos, ruidos, silencio, sueños perdidos, deseos encontrados, especias variadas que al transcurrir el tiempo van dando identidad a cada plato, y después de un buen rato de quemar, ahumar, salar, cernir, freír, dorar, licuar y quien sabe cuántas cosas más, uno finalmente aprende que cada plato lleva un determinado tiempo de cocción o preparación, y que no está listo ni antes ni después, sino en el momento justo; como la música…y cuando eso sucede, la espera siempre vale la pena.

BUSCANDO EL FULGOR

Para fines del 2013, Sara ya comenzaba a dar forma a nuevas canciones y decidida a sacar a la luz esas composiciones, armó un grupo base para trabajar en el estudio, conformado por Frankie Mares (Troker) en la batería, Samo González (Troker) en el bajo, Erik Deutsch (Citizen Cope, Charlie Hunter, Left Over Salmon) en los teclados, Gerry Rosado en la producción e instrumentos adicionales, y Sara en voz, coros, ukulele y guitarra acústica.
Posteriormente se añaden colaboraciones de los bajistas Richie Arreola (Belanova, La Dosis) y Chumino Guardado (Afro Brothers), de los guitarristas Juan Castañón (Acasia) y Guillermo Márquez, y de los cantantes Iraida Noriega y David Aguilar con quien compone y canta a dueto la canción “Todo es Hoy Como en Tus Sueños”.
Afortunada es también la participación del Trio Feral, el ensamble neoyorkino de jazz avant garde, conformado por Barney McAll (Sia, Fred Wesley, Gary Bartz), Jonathan Maron (Groove Collective, Dave Douglas High Risk) y Bill Campbell (Charlie Hunter, Breastfist), quienes grabaron un tema de Sara, durante una visita a la Ciudad de México.
Fulgor es un disco cálido, de talante rock pop que evidencia algunos sonidos retro. El álbum es resultado de un cuidado puntual en cada detalle, desde la concepción y composición del disco, la puesta en marcha de una campaña de crowdfunding y una producción con los músicos más solicitados de la escena.
Un eclecticismo sonoro es palpable en este material, con canciones que van de un rock pop de guitarras contundentes y teclados psicodélicos, a temas que flotan en ambientes más etéreos e introspectivos o que se nutren de sonidos retro provenientes del soul y el funk.
Este álbum representa un paso más en la búsqueda de Sara por encontrar su propia voz y lugar en el mundo; de ahí que las temáticas que abarcan sus canciones sean, la búsqueda del equilibrio, la absoluta fragilidad de la condición humana, el mundo al revés de los sueños, ciudades perdidas entre el caos y la desesperanza, el paso de la oscuridad a la luz, la necesidad de seguir provocando incendios internos, de aligerar cargas y seguir caminando aunque a veces parezca imposible adivinar la dirección correcta.
“Sara Valenzuela posee una voz propia que ha sabido reinventarse. Respaldada (en Fulgor) con músicos de primera línea, su sonido resulta refrescante, colmado de energía, emoción y actitud que refrenda el aire de naturalidad, de gozosa soltura…Fulgor, evidencia claramente su evolución como cantante y compositora.” Enrique Blanc / Productor de Radio y Periodista Musical.

LA INCURSIÓN EN LA PROMOCIÓN CULTURAL Y OTROS PROYECTOS

En el 2006 Sara se convirtió en mamá así que puso una pequeña pausa a su carrera musical. Sin embargo y dado que pasaría más tiempo en casa, decidió entrar de forma más profunda en el ámbito de la promoción cultural y comenzó a organizar ciclos de jazz y festivales, labor que en el 2006 la llevó a crear junto con el trompetista Gilberto Cervantes (ex miembro de la Dosis y ex trompetista del grupo de rock jazz Troker) Fundación Tónica. Una asociación sin fines de lucro que desde entonces se dedica al desarrollo de programas educativos y culturales en torno al jazz y la música popular contemporánea en México.
Para entonces Sara también sintió la necesidad de colaborar en otros proyectos musicales que le dieran la oportunidad de explorar más a fondo en estilos que le atraían. Estos fueron Chick Freak, un cuarteto de rock que compartía con dos integrantes de Troker (Frankie Mares en la batería, Samo González en el bajo y Chacha Rivera en la guitarra) y que tenía como principal objetivo tocar de la forma más libre posible y de literalmente deconstruír conocidas canciones del rock a través de un lenguaje de total experimentación y sin más objeto que el de pasarla bien. El grupo pronto se hizo de una prole de entusiastas seguidores que acudían a sus conciertos para abuchearlos.
También se dio tiempo con el grupo Jelly Beans para explorar en el mundo de los clásicos estándares del jazz y con Soultonic, un trío de sonido muy orgánico, tuvo durante un breve período de tiempo, la oportunidad de cantar clásicas canciones del soul. Del 2016 a la fecha participa como vocalista en Los Outsiders, proyecto que explora clásicos temas de funk y soul y que funciona como un colectivo en el que varios músicos de la ciudad comparten su gusto por estos estilos. En el 2009 Sara retomó la experiencia teatral al formar parte del elenco de la ópera rock Dr. Frankenstein (escrita y dirigida por el cantautor y pintor José Fors) y con la cuál estuvo de gira durante el 2009 y 2010. En el 2014 fue llamada para colaborar nuevamente con Fors en su nueva puesta en escena: Orlok, una ópera rock basada en la historia de Drácula.
Durante el 2017 ha colaborado junto con otros músicos del ámbito del jazz local y nacional en Feeling Good: Tributo a Nina Simone, una serie de conciertos que se han realizado en Guadalajara con fines benéficos y en donde se exploran algunas de las más emblemáticas canciones de la gran sacerdotisa del jazz.